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Clubes y jugadores de Brasil, esclavos de los "derechos económicos"

En la fase final de mi inmersión en el mercado de fútbol brasileño, quiero compartir con vosotros algo que me ya llamado la atención de este interesantísimo mercado exportador de jugadores.

Uno de los objetivos del viaje era cerrar la cartera de jugadores que Prime Time Sport representará en exclusiva para Europa en las próximas ventanas de traspasos. Para ello, durante estos 10 días he visitado un buen número de clubes, agentes, futbolistas… y también inversores.

En todos los casos ha aparecido la figura del “inversor”, puesto que la mayoría de los clubes no posee el 100% de los “derechos económicos” de los jugadores de su plantilla, compartidos justamente con esta figura muy habitual aquí en Brasil.

Pero, ¿en qué consisten los derechos económicos? Sin intentar entrar en excesivos tecnicismos, los derechos económicos hacen referencia a la propiedad del importe correspondiente al traspaso de un futbolista, que paga el club comprador al club vendedor cuando quiere hacerse con los servicios de un jugador que tiene contrato en vigor en el momento de cambiar de equipo. Por tanto, sin aplicación en el caso de jugadores que acaban contrato.

La precariedad económica de los clubes brasileños y de los propios jugadores hace que tengan que recurrir a inversores financieros (en algunos casos son los mismos “super agentes”), que compran los derechos del club vendedor o del propio jugador cuando es muy jóven (12 años aproximadamente), para “depositar” el jugador en el club que lo va a utilizar. De este modo, los clubes obtienen jugadores para sus plantillas sin tener que hacer frente al coste de su traspaso, teniendo únicamente que pagar su salario y reteniendo de los inversores una parte de los derechos económicos por su aportación a hacer crecer el valor del futbolista. En el cuadro adjunto veréis la situación de propiedad de derechos económicos de las principales perlas de la cantera del Gremio de Porto Alegre, donde observaréis que en ninguno de los casos el club tiene el 100% de los derechos.

Así pues, la principal novedad es que en el momento de negociar un traspaso, los teóricos protagonistas del mismo -el propio jugador y el equipo vendedor- tienen muy poco que decir, por lo que el club comprador deberá en muchos casos negociar directamente con los inversores o “super agentes”. Y cuando hablamos de “super agentes”, nos referimos a una figura muy habitual aquí en Brasil, pues se trata de empresas que tienen intereses en todas las partes de la cadena de valor, pues representan al jugador, tienen un porcentaje de sus derechos económicos, son también propietarios de clubes de fútbol y en algunos casos incluso organizan las competiciones oficiales.

No parece que esta situación vaya a cambiar a corto plazo, y ello a pesar de que la normativa FIFA prohibe los derechos económicos y en todo caso el conflicto de intereses que se produce cuando una misma figura participa de manera estratégica en más de una parte de la cadena de valor. En cualquier caso, este mercado ofrece grandes oportunidades con un trabajo profesional y organizado, que serán todavía mayores a medida que nos vayamos acercando al mundial que Brasil organizará en 2014. Que tengáis una buena semana, sport marketeers.

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